El Parto de Irene

Hace más de 2 meses del parto de Irene. Gracias a todos los que nos habéis felicitado por la llegada de la pequeña! Solo os puedo decir que estoy total y completamente enamorada de esta pequeña…es simplemente perfecta para mi.

Hoy vengo a contarles un poquito como fue mi parto. Creo que compartir la experiencia del parto nos da a todas las madres y sobre todo futuras madres más herramientas para saber y conocer acerca de ese momento tan importante para todas nosotras.

A propósito de esto quiero reivindicar el derecho que tenemos las mujeres cuando damos a luz a vivir un momento mágico al margen de las circunstancias. Esta semana una mujer a la que aprecio mucho ha dado a luz, su parto no fue fácil y termino en cesárea. Entiendo perfectamente que los profesionales sanitarios hacen su labor siempre pensando en el bienestar y la salud física de los pacientes al igual que el motivo por el que existen los protocolos a seguir en cada hospital. Pero, ¿Dónde queda el bienestar emocional y psicológico de los pacientes? Más aún en el caso de una parto. Ahí dejo esta reflexión ya que ver a una madre reciente contar su parto como una vivencia horrible me ha dolido mucho. 

Para ser sincera me ha costado sentarme a escribir esta entrada, no solo porque el tiempo con un recién nacido es más que limitado, que también, sino, porque no sabía muy bien qué escribir. Fue todo tan rápido y hay tantos detalles, que no sé si seré capaz de escribir todo lo que quisiera. Pero bueno allí vamos!

El parto de Irene, tal como comenté en mi última entrada, fue perfecto, por lo menos para mi fue todo lo que yo había querido. No fue rápido ni indoloro, pero eso no me preocupaba, lo más importante para mi es que fuera un momento íntimo entre mi pareja y yo y que se respetase ese momento tanto por el personal sanitario como por nuestra familia y sí, tuve mucha suerte y mi parto lo recuerdo como un momento mágico y muy emocionante.

Mi fecha prevista de parto era el 1 de julio, llegue a monitores la mañana del 1 de julio en el Hospital Infanta Leonor de Madrid tal como estaba citada. El día anterior había estado en urgencias de ese mismo hospital por lo que según yo era una fisura en la bolsa… pero de eso nada monada y pa’ casa que me fui. Durante los monitores noté ciertas contracciones, la cosa estaba a puntito, pero aún quedaban días. La Ginecóloga me hizo un tacto bastante doloroso durante la visita de ese día, me imagino que me hizo una maniobra de Hamilton, no puedo asegurar esto porque no se me pregunto ni informo de ello durante la visita, pero por el dolor y como sucedió todo, me imagino que si lo fue.

Me fui a casa a dolorida y con un leve sangrado el cual me comentaron que seria normal. Las contracciones del tipo de “Braxton Hicks” eran continuas durante todo el día, pero no tenía mayores síntomas de parto.

El día 2 de julio seguía sangrando mucho, como buena primeriza me asusté y allí que partimos a urgencias. Revisión, monitores, tacto…nada aún. Para casa que me fui de nuevo.

En la madrugada del 3 de julio a eso de las 4 de la mañana comencé a tener unas contracciones fuertes y regulares, no podía dormir del dolor, hice un registro de las contracciones con una aplicación del móvil…eran cada 7 – 6 – 5 minutos aproximadamente. No era la primera vez que tenia contracciones dolorosas, pero solían durar unas horas y luego parar. Cuando ya llevaba unas cuantas horas así y vi que eran cada 5 minutos aproximadamente, me fui a urgencias, una vez más… Allí estaba yo con mis contracciones a las 9 de la mañana, ya sabéis, me reviso la matrona “no estás de parto solo estás de 2 centímetros de dilatación”. Las contracciones dolían muchísimo y para mi mala suerte eran las llamadas “contracciones de riñones”, por lo que el dolor era en la espalda a la altura del lumbar. Los monitores confirmaron las contracciones, lo único que podía hacer llegados a este punto en palabras de la ginecóloga era moverme. La única manera de desencadenar el embarazo era moverme, con la esperanza que Irene se colocara para salir.

Las contracciones siguieron durante todo el día cada 5 minutos y muy dolorosas. Comí como pude, dormí media sentada en el sofá con mi bolsa de agua caliente en la espalda (la bolsa fue de gran ayuda) duchas calientes para aliviar un poco el dolor y Paracetamol. No quedaba más que esperar. Roberto me hincho la pelota de Pilates a la cual me subí e hice todos los movimientos conocidos para ver si Irene consideraba a eso moverse.

A las 8 de la tarde decidimos salir a andar, yo con mis contracciones acuesta y una cara de querer morir ahí mismo nos fuimos a la calle. El calor no ayudaba, pero que le íbamos hacer, era julio en Madrid, así que “ajo y agua”.

A eso de las 10 de la noche volvimos a casa, intentamos cenar algo y yo debo confesar que ya estaba algo desesperada, las contracciones eran intensas y cada 5 minutos.

Llevaba todo el día pensando en que según la información que nos dan en las clases de preparación al parto, uno debe ir al hospital cuando las contracciones sean cada 5 minutos por más de una hora, no? Y yo llevaba así más de 12 horas, entonces, ¿Cuándo leñe iba a estar de parto? ¿Lo sabría? Y la respuesta no tardo en llegar.

A eso de las 11 de la noche del domingo 3 de julio agotada por el dolor y la ansiedad tuve una conversación con Irene, sí con mi pequeña! Le dije algo así  como: Cariño, mamá no aguanta más, sé que estás a gustito allí dentro pero llego el momento de salir. Yo no puedo hacer esto sola cariño, tenemos que ser un equipo, así que tienes que ayudarme con esto.

Llegados a este punto, me podéis creer o no, pero juro que fue hablar con ella y en 5 minutos las contracciones pasaron de ser fuerte a ser completamente insoportables, y si que sabes cuando estás de parto! Las contracciones pasaron a ser largas, de mas de un minuto y dolorosas hasta el punto de no poder mantenerme en pie, no pasaban ni dos minutos y tenía otra. En ese momento Roberto me ayudo a meterme en la ducha, a ver si eso me calmaba, pero nada. Le dije a Roberto: “a mi llévame al hospital, esté de parto o no, a mi que me ingresen y me den algo para el dolor que esto no es humano” y allí que nos fuimos una vez más.

De camino al hospital y siguiendo una regla no escrita, las contracciones desaparecieron (no era la primera vez, esto me pasaba cada vez que iba al hospital) Roberto y yo nos miramos pensando en “no, otra vez no”…pero esta vez volvieron, ahí estaba una contracción, al momento que la sentía sentada en el asiento del copiloto noté como “me hacia pis” le digo a Roberto: “Cariño me hago pis y no puedo evitarlo!! ” pero seguía y seguía saliendo agua, y dije: “esto no es pis! yo no he bebido tanta agua en mi vida! ” Toma! bolsa rota en el asiento del copiloto.

En ese plan llegamos a urgencias del hospital. Me trajeron una silla de ruedas y me subieron a Ginecología…no detallaré las caras de todo el personal de urgencias que pensaban que la niña saldría en cualquier momento y corrían en círculos sin saber qué hacer, ahora lo recuerdo como algo muy gracioso.

La matrona dio el veredicto final, sí, estás de parto. Por fin escuchaba esa frase!

Me pusieron la vía, los monitores y me hicieron la gran pregunta: ¿Quieres la Epidural?

 

Sinceramente, mis contracciones eran muy muy dolorosas y no me veía capaz de aguantar. La Epidural me la puso una anestesista encantadora, joven y tocaya mía. Por mi parte yo supe identificar muy bien cuando me venia una contracción, así que poner la Epidural fue relativamente fácil,cada vez que sentía que venia una contracción, todo el mundo paraba, para continuar con el proceso una vez terminada.

Para mi la Epidural fue realmente maravillosa, a los 10 minutos aproximadamente empezó a hacer efecto, las contracciones dejaron de doler y yo volví a ser persona. En ese momento ya tenia a Roberto a mi lado.

No sé como será en el resto de Hospitales, pero en el Infanta Leonor de Madrid la sala de dilatación es también el Paritorio, es individual y una vez que entras en dicha habitación ya saldrás de allí con tu bebé.

Las primeras horas a pesar de ser plena noche, ingresé sobre la 1 de la mañana, fueron de total excitación y nerviosismo, el saber que en nada nuestra pequeña estaría con nosotros era realmente increíble. Dilaté muy bien, aunque tarde algunas horas, no sé exactamente cuantas pero calculo que unas 4. Solo entraba la matrona cada hora para mirar la dilatación y poco más.

Cuando estaba a punto de llegar a los 10 centímetros de dilatación las contracciones cesaron, así que la matrona decidió ponerme oxitocina para que terminará de dilatar y ayudar al expulsivo. Al poco rato tuvimos que llamar a la matrona, tenía muchísimas ganas de vomitar, no tenía absolutamente nada en el estómago, de echo llevaba un rato preguntando si podía comer algo, pero nada. Vomité y la matrona me confirmo que ya estaba completamente dilatada recuerdo que dijo algo así : “parto vomitado, parto terminado” pero Irene estaba aun muy arriba, así que me dejaron a ver si decidía bajar por ella misma. Ya a esas alturas estábamos agotados, eran cerca de las 6 de la mañana, así que caímos rendidos y dormimos un par de horas.

Me desperté sobre las 8 de la mañana, era cambio de turno y había muchísimo ruido en el pasillo, nuestra habitación estaba frente a la recepción de la planta. Al rato se presentaron dos nuevas matrona, una de ellas estaba en prácticas y fue quien se quedo con nosotros durante gran parte del expulsivo.

Ya estaba dilatada e Irene, aunque muy tranquila dentro de mamá, tenía que salir. Empezamos con el expulsivo, por cada contracción debía empujar 3 veces. Llevaba bastante bien el control de las contracciones porque sentía exactamente cuando venían, aunque no sentía dolor. Irene se nos resistía y no se quedaba en el canal del parto si no que cada vez que empujaba asomaba la cabeza para luego volver a retroceder.

Llegados a este punto debo confesar que el trabajo de expulsión me parecío super duro físicamente hablando, todo tu cuerpo debe hacer muchísima fuerza y debes tener una resistencia física impresionante. Además de, en mi caso, estar concentrada para saber cuándo venía cada contracción y empujar en su momento. Es increíble lo que las mujeres somos capaces de hacer!!

Después de muchos pujes y de que la matrona me pusiese un espejo para que yo viese la cabeza de Irene asomarse, mi pequeña decidió salir. Creo que el tener la imagen de la cabeza de Irene asomándose fue clave para que esos últimos pujes fueran con todas mi fuerzas, estaba tan cerca de ver la carita de mi niña que esa imagen me dio la fuerza que faltaba.

Así a las 10:21 del 4 de julio llegó Irene a este mundo. En la habitación estaban las dos matronas que me ayudaron durante el expulsivo, la enfermera y una enfermera de neonatos para confirmar que Irene estaba perfecta. No acudió ningún ginecólogo ya que no era necesario su intervención.

Mi pequeña se enganchó a mi pecho nada más salir y aún con el cordón umbilical.

No puedo expresar lo que sentí, porque no sé si lo he asimilado aún. Ver su carita por primera vez es lo más impresionante y emocionante que me ha pasado nunca. Verla mamar de mi pecho apenas unos minutos fuera fue un verdadero milagro.

Durante el expulsivo me rasgé un poco y tuve puntos. No sé cuantos, no quise preguntar, en ese momento todo me daba exactamente igual.

Nos dejaron un par de horas a solas con nuestra pequeña. No podíamos quitarle los ojos de encima y ¿cómo hacerlo cuando conoces al amor de tu vida? Le miramos sus piececitos, sus manitas, besamos su naricita, su cabeza llena de pelo…qué impresión verla y ver todo ese pelo! debo decir que me sorprendió.

Me recuperé muy bien, a penas sentía cansancio ni dolor. Así que pude disfrutar de esas dos horas y el resto del post parto inmediato sin mayor problema.

Nacimiento Irene 3_effected

Así llego mi niña a este mundo! Después de escribir y revivir ese momento sigo pensando en que fue una experiencia mágica y me siento muy agradecida con todos los profesionales que atendieron mi parto.

En el Hospital Universitario Infanta Leonor de Madrid se me informó en todo momento de cada paso que realizaban me hicieron sentir tranquila y es algo que agradezco enormemente. La matronas fueron encantadoras y me da mucha lástima no poder darles las gracias personalmente por su gran labor. Ellas me ayudaron en uno de los momentos más importantes de mi vida, qué gran labor hacen!!

Poco más que añadir. Me he dejado en el camino muchos detalles, pero es que es imposible escribirlo todo. Solo espero que esta entrada sea leída algún día por mi hija y sepa como fue su llegada a este mundo y el momento tan emocionante que vivimos.

Un abrazo enorme,

Paloma

 

 

21 comentarios en “El Parto de Irene

  1. Que hermoso describiste tu parto! Ojalá tenga la dicha de que el mío sea igual de tranquilo, poder recordar ese día tán especial! Siento que el corazón me palpita muy rápido solo de imaginar cuando mi día llegue! Gracias por compartir tan intima experiencia!!!
    Un abrazote!

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  2. Holaaaaaaaaaaaaaa y que bien y que bonito lo has contado y relatadooo.
    Yo, gracias a dios, también tuve la suerte de contar con unos profesionales estupendos y recuerdo mi parto como maravilloso también.

    Ahora a disfrutar de los peques que crecen muy muy rápido.

    Un abrazo Irene.

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  3. Ay… qué se me han saltado las lagrimitas leyéndote. Un parto largo, duro y con sus dolores… pero precioso, respetado y lo has contado taaaan bonito que me ha emocionado.
    A las mamás que hemos tenido cesárea (y más programada como en mi caso) leer/escuchar estas historias de partos, nos emociona especialmente.
    No sabes lo que me alegra saber que fue así y el recuerdo tan hermoso que tienes. Jope, es que es ver la foto y desprende una belleza infinita. Qué bonito todo…. Enhorabuena por ese parto!

    Besos!

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  4. Yo he tenido dos partos, los dos diferentes y mágicos!!! son recuerdos que de vez en cuando me gusta pasar como si de una peli se tratase, y eso que el último hace mas de dos años 😉

    Me alegro que para ti a sido también super!!
    Besos

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